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la pensión de alimentos

Normalmente los juzgados suelen fijar una pensión de alimentos a favor de los hijos menores o no independientes económicamente de sus padres cuando la custodia de estos se atribuye a unos de los progenitores.

Art. 93 Código Civil: El Juez, (…), determinará la contribución de cada progenitor para satisfacer los alimentos y adoptará las medidas convenientes para asegurar la efectividad y acomodación de las prestaciones a las circunstancias económicas y necesidades de los hijos en cada momento.

Esta manutención está pensada para abonar todos aquellos gastos que se consideren ordinarios, o lo que es lo mismo, previsibles y que se abonen con una cierta periodicidad. Dentro de estos gastos se incluye la vestimenta, los alimentos (de ahí su nombre), gastos escolares y sanitarios y vivienda. Exactamente el Código Civil en su artículo 142: 

Se entiende por alimentos todo lo que es indispensable para el sustento, habitación, vestido y asistencia médica.

Los alimentos comprenden también la educación e instrucción del alimentista mientras sea menor de edad y aún después cuando no haya terminado su formación por causa que no le sea imputable.

Entre los alimentos se incluirán los gastos de embarazo y parto, en cuanto no estén cubiertos de otro modo.

Del mismo modo, pueden surgir otros gastos imprevistos que merecen un tratamiento aparte, son los gastos extraordinarios, también necesarios para la atención de los menores. Estos gastos no se pueden tener en cuenta a la hora de establecer la pensión de alimentos precisamente porque no pensábamos que pudieran surgir, por ejemplo que el menor necesite un aparato dental para corregir la posición de los dientes (ortodoncia).

La regla general es que estos gastos se abonen al 50%, aunque en el Convenio Regulador se pueden establecer otro porcentajes.

Otro tipo de gasto son los voluntarios, y son aportados por uno de los progenitores o ambos sin estar obligado a ello y sin estar incluidos en la pensión de alimentos. Podemos mencionar en este caso los gastos de unas clases de piano, de natación, etc.

Gastos escolares

En este vídeo, puedes ver qué gastos se comprenden dentro de la pensión de alimentos y cuales se encuentran fuera. Esta clasificación se hace en función de las diversas sentencias dictan los Tribunales.

Gastos de Comunidad

El pago de la comunidad de un piso es un gasto que se considera ordinario, pues es previsible y se abona de manera periódica, por lo tanto, entra dentro de la manutención de alimentos que paga el progenitor no custodio. Del mismo modo, pagos que se realicen con regularidad como limpiar el portal, asesoría, … también son gastos que se incluyen en la pensión.

No obstante, si que hay gastos que no se incluyen en la pensión de alimentos, como pueden ser las derramas de la vivienda u obras que necesite para su mantenimiento cuya reparación es urgente. Estos gastos los tiene que pagar el dueño del piso, en este caso hemos de diferenciar si la vivienda es de uno de los progenitores o de los dos.

En caso de ser de uno solo, debe abonarlos en su integridad, independientemente de quien esté haciendo uso del inmueble.

En caso de que sean los dos los propietarios, deben pagar el gasto a partes iguales, siempre que la vivienda se encuentre al 50% en pleno dominio, en caso contrario, lo harán de manera proporcional a su participación en la misma, en este sentido para la Comunidad de Propietarios puede reclamar los gastos a uno de los dueños, sin perjuicio de que éste pueda repercutir el gasto que no le corresponda al otro progenitor por vía judicial.

gastos de hipoteca no entran en la pensión

 

Gasto de hipoteca

Este gasto no se debe incluir en la pensión de alimentos, queda al margen, y ha de abonarlo el titular de la hipoteca que, en muchos casos son ambos progenitores. Es habitual entre los progenitores, mezclarlo con la manutención, pero son dos conceptos totalmente diferentes.

Lo que si hay es que tenerlo en cuenta a la hora de fijar la pensión alimenticia, pues supone, por regla general, una partida muy importante en los gastos de los titulares de la misma. Imaginemos que un progenitor que gana 1.500 € tiene una hipoteca de 600 €, que grava la vivienda que se queda su pareja con los hijos. Si tiene que abonar 500 € de alquiler para tener una residencia, le resultará muy complicado abonar una pensión de otros 500 €.

Gasto de alquiler de vivienda

La renta que se abona por el alquiler de una vivienda es un gasto que está dentro de la manutención que abona el progenitor no custodio, pues se trata de un gasto que se paga de manera periódica todos los meses y por tanto no es un gasto imprevisible. Es un gasto por tanto ordinario, no extraordinario.

Gasto en contribución (impuesto de bienes inmuebles)

Se trata de un impuesto municipal que se paga anualmente por el dueño de un bien inmueble. Este impuesto queda fuera de la pensión de alimentos y se debe abonar por el titular del piso aunque el uso del mismo sea atribuido en Sentencia a su pareja e hijos.

En el caso de que los hijos y el progenitor custodio se encuentren en régimen de alquiler, habrá que estar al contrato que tengan firmado con el dueño del piso. Normalmente, se hace cargo el propietario, pero, en algunos casos, se estipula que ha de abonarlo el inquilino, en cuyo caso, el pago de este impuesto anual queda englobado dentro de la pensión.

Gasto en suministro de la vivienda

Los gastos que se ocasionan dentro de la vivienda como electricidad, gas (natural o butano/propano), teléfono fijo, internet, calefacción, canales de televisión… son gastos que también se encuentran dentro de la pensión alimenticia que abona el cónyuge obligado al pago. Se pagan mes a mes o bien cada dos meses y se trata de gastos previsibles. Son gastos íntegros que debe abonar el progenitor custodio y no puede repercutir dichos gastos, ni tan siquiera la mitad, al otro progenitor, independientemente de que el consumo haya sido moderado, alto o bajo.

En el consumo de los gastos de suministros además de los hijos menores o mayores (si son independientes económicamente) aparecen como beneficiados además de estos, todas aquellas personas que vivan en el inmueble. Se entiende que, por supuesto, el cónyuge que ostenta la custodia de los hijos. Esto significa que se puede estimar de manera proporcional el gasto que corresponde a cada uno y se hace dividiendo los consumos entre las personas que habitan en el inmueble aunque esto puede ser muy subjetivo en algunos casos.

Del mismo modo que también puede ser objeto de una modificación de medidas y, por tanto, de reducción de la pensión alimenticia, el que una tercera persona, por ejemplo, la nueva pareja del cónyuge no custodio, conviva en el inmueble cuyo uso y disfrute se concede a los hijos. En este caso, también hará uso de todos los suministros de la vivienda

Sirvienta o señora de la limpieza

El tener una persona para la limpieza de la vivienda ya sea de manera esporádica o no es un gasto que se incluye dentro de la manutención. No se podrá exigir que se abone la mitad por este concepto.

pensión de alimentos

¿Desde cuándo se debe pagar la pensión de alimentos?

Cuando tenemos una sentencia donde se obliga a uno de los cónyuges al pago de una pensión de alimentos y no se dice desde cuándo hay que abonarla, surge una duda, pues no sabemos si hay que abonarla desde que tenemos la resolución judicial o desde que se presentó la demanda.

En los temas de familia la sentencia tiene efectos desde su firmeza (artículo 89 Código Civil), pero en cuanto a la pensión de alimentos el art 148 CC nos dice que se debe abonar desde la fecha en que se interponga la demanda

  Artículo 148.

La obligación de dar alimentos será exigible desde que los necesitare, para subsistir, la persona que tenga derecho a percibirlos; pero no se abonarán sino desde la fecha en que se interponga la demanda.

 

Por lo tanto los efectos de la sentencia son diferentes en cuanto a la manutención, pues hay que retroceder a la fecha de la interposición de la demanda

Se dice claro en la sentencia de 14 de junio 402/2011 del Tribunal Supremo, Sala 1ª de lo Civil, cuya doctrina es:

Debe aplicarse a la reclamación de alimentos por hijos menores de edad en situaciones de crisis del matrimonio o de la pareja no casada la regla contenida en el Art. 148.1 CC , de modo que, en caso de reclamación judicial, dichos alimentos deben prestarse por el progenitor deudor desde el momento de la interposición de la demanda.