La herencia es la transmisión de los bienes y derechos de una persona bien inter-vivos bien mortis-causa a unos terceros. En el caso de ser beneficiarios de una herencia, pasamos a ser parte de los herederos del patrimonio del causahabiente, pero esta herencia se puede aceptar o no y tenemos que tener en cuenta que existen distintos tipos de aceptación de las herencias. Destacamos dentro de las aceptaciones de herencia los siguientes tipos:

El vehículo normal para transmitir nuestro patrimonio mortis causa es mediante la confección de un testamento. Un testamento es el documento que refleja la voluntad de transmisión del patrimonio del testador a sus herederos nombrados libremente por él. Además de aspectos financieros y patromoniales, el testamento es una declaración solemne, unas últimas palabras y como documento libre, caben todas las expresiones que el testador quiera contemplar en este documento.

Testamentos existen de múltiples tipos, formatos y procedimientos para llevarlos a cabo. El procedimiento más usual es la declaración testamental ante notario, como formalización del documento que se inscribe en el Registro General de Actos de Última Voluntad. Este registro nos sirve para conocer el número de testamentos realizados por una persona y frente a qué notarios han sido hechos.

El certificado de existencia o inexistencia de testamento es un paso obligatorio para proceder a la adjudicación de una herencia, dado que sólo tendrá validez el último testamento otrogado y no se podrán disponer de los bienes heredados hasta que la adjudicación testamentaria sea plena.

Herederos: forzosos, voluntarios y otras figuras jurídicas

El heredero es la persona física o jurídica que resulta como beneficiaria de una herencia por parte de un tercero. Además de los herederos voluntarios que puede nombrar el testador, exiten otro tipo de herederos con derechos reales sobre el patrimonio a transmitir por parte del testador.

Este tipo de herederos con derechos reales, están reflejado en nuestro ordenamiento jurídico mediante la definición de unas figuras que son los herederos forzosos, con unas cuantías de herencia que no se pueden eliminar por parte del testador y que hay que respetar siempre para que el testamento y la transmisión de herencia sea válida.

Los herederos forzosos están conformados por los ascendientes y descendientes del testador en distintos porcentajes y condiciones de nexo familiar. En el caso de formalización de un testamento que no respete el reparto de la herencia a los herederos forzosos mediante los mínimos legales establecidos, estos herederos pueden reclamar su parte legítima mediante la apertura de un procedimiento judicial al efecto.

En este sentido, el testador, puede optar a desheredar a una parte de sus herederos forzosos, pero los casos contemplados para proceder a desheredar son bastante concisos. Son motivos para desheredar:

 

Una vez definidas todas las posibilidades de transmisión patrimonial de herencias, es importante saber que se puede optar por formas singulares de transmisión de herencias como el legado. El legado transmite sólo un derecho individual, libre de cargas y deudas y debe cumplir siempre con los requisitos mínimos de correspondencia patrimonial a los herederos legales.

Figuras adicionales en las herencias

Para finalizar, se definen dos términos jurídicos adicionales para completar el procedimiento legal de la transmisión de herencias. Estos términos son la colación y el albacea.

La colación es el procedimiento de transmisión de una parte de la herencia a herederos forzosos inter-vivos. Este procedimiento se tiene en cuenta en los regalos de bodas de elevada cuantía, donaciones realizadas en vida y transferencias de capital o propiedades sin contraprestación económica.

Este procedimiento no es usual encontrarlo en las operaciones económicas, pero es un método de transmisión de propiedad tan válido como la adjudicación de herencia.

Por último, para el caso de herencias muy complejas, con muchos bienes muebles y que requieran una custodia o cuidado especial, se puede nombrar la figura del albacea. El albacea es la persona encargada de hacer cumplir nuestro deseo de transmisión de la herencia, el encargado de que llegue a buen puerto nuestras últimas voluntades y la persona que tiene que velar por la conservación y cuidado de nuestro patrimonio en todo el proceso de adjudicación de la herencia.

Partición de la herencia

Cómo hacer la partición y quiénes tienen que intervenir y firmar ante notario la escritura pública.

Supuesto normal:

Casos especiales: el contador-partidor.
El testador puede designar a una persona en el testamento que haga la partición. Esta persona es la encargada, dentro de la parte de la herencia que corresponde a cada heredero, de decir qué bienes se adjudican a cada cual. Su labor es muy útil, ya que si no hay acuerdo entre los herederos podrá ella realizar la partición y evitar tener que acudir al juez.

Si el fallecido estaba casado en régimen de gananciales, hará además, con el cónyuge viudo, la liquidación de la sociedad conyugal (es decir, determinará qué bienes corresponden al viudo por su mitad en esta sociedad, y cuáles son la herencia del fallecido).

Es aconsejable de todas formas, para evitar reclamaciones, que el contador-partidor consiga el acuerdo unánime de todas las personas que antes veíamos que tienen que intervenir en la partición, y que, por tanto, a la escritura de partición acudan el contador-partidor y todos ellos, pero en ningún caso este acuerdo es imprescindible. El contador-partidor puede firmar él solo la escritura de partición, salvo que el fallecido estuviera casado y tuviera patrimonio ganancial, en cuyo caso el viudo o viuda habrá también de firmar, pero no los herederos.

Cómo se hace la partición de la herencia

Actos previos: el reparto de los bienes gananciales y la colación de donaciones.

Una vez hecho lo anterior, se sabe qué es lo que hay en la herencia y lo que se tiene que repartir entre los herederos según la parte que tiene cada uno. Los herederos tienen que estar todos de acuerdo sobre los lotes de bienes que le corresponden a cada cual. Si el testador determinó a quién iba a parar alguno o todos los bienes, hay que respetar su voluntad.

Aunque el cuaderno particional se puede hacer de forma privada, resulta más práctico y cómodo hacer todas las operaciones anteriores en una sola escritura de partición, consiguiendo así el asesoramiento del notario. Además, el cuaderno particional firmado privadamente se eleva más adelante a escritura pública.

Falta de unanimidad entre los herederos: como antes indicamos, para formalizar la escritura es preciso que todos los interesados presten su consentimiento. Si ello no es posible, hay que acudir al juez, bien para que nombre un contador-partidor judicial, que reparta los bienes de manera obligatoria entre los herederos (solución que no siempre es posible), bien para embarcarse en un pleito sobre la materia. Ambas soluciones son caras y poco deseables, y tienen costes no únicamente económicos, sino también personales, por lo que siempre se ha de intentar un acuerdo que las evite.